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Steve Irwin, el famoso cazador de cocodrilos, tenía un lado aún más salvaje del que supones

Todos creían que Steve Irwin mostraba en pantalla sus habilidades y gustos más salvajes. ¡No te ganas el apodo de Cazador de Cocodrilos por nada! No obstante, sus costumbres hogareñas y personales revelan lo contrario. Detrás de escena, el cuidador más conocido de la televisión y su familia tenían una vida, más compleja y loca de lo que imaginas. 

1. Steve llevó un antídoto

En 1998, señaló en una conversación con la revista Reptiles que se sentía orgulloso porque los antídotos no formaban parte de sus implementos de trabajo. De hecho, explicó que emanaba el karma hacia los animales a través de las yemas de sus dedos. De esta manera, los hacía sentir tan cómodos que evitaba que lo mordieran.

2. Steve aprobó los espectáculos de tigres

En Las Vegas, los artistas Siegfried Fischbacher y Roy Horn tenían un espectáculo muy popular con tigres. Sin embargo, llegó a su fin en 2003, cuando Roy terminó mutilado. Sobre esto, y como una muestra de apoyo, Steve le dijo a Larry King que, a pesar de lo sucedido, era el momento de meter animales en los corazones de las personas para evitar su extinción.

3. Terri Irwin pensó que la gente quería ver a Steve lastimado

¿Por qué era tan popular The Crocodile Hunter? En 2001 la revista Scientific American le hizo esta pregunta a Terri, la esposa de Steve. Dijo que todos sintonizaban el programa porque querían verlo morir o lastimarse gravemente. En cambio, lo que siempre recibían, a pesar del peligro, era un mensaje sobre la belleza de la vida silvestre. 

4. Steve fue criticado por sostener a su bebé cerca de un cocodrilo

En 2004, Steve vivió momentos controversiales después de tomar entre sus brazos a su bebé, mientras alimentaba a un cocodrilo. El hecho causó indignación en el público y en los políticos cuando esas imágenes salieron en los medios de comunicación. Keith Cook, su colega, lo calificó en el Courier-Mail como un “maldito idiota”.